Ruta de la seda

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Historia

Si estás planeando un viaje a alguno de los destinos que integran la Ruta de la Seda, conocer su larga historia te hará disfrutar más aún sus bellezas naturales.

En su origen, la Ruta de la Seda fue un gran corredor comercial de 9.000 km. de extensión que unió a Oriente y Occidente durante más de 1500 años.
 
Sus comienzos se remontan al siglo II antes de Cristo. La ruta principal era terrestre y partía de la ciudad china de Xian, atravesaba toda Asia Central, Persia y terminaba en la actual Estambul, donde las mercaderías se embarcaban hacia las grandes ciudades europeas. Pero a la vez, muchos otros caminos la cruzaban, como una red, extendiendo su influencia por toda Asia. Existió incluso una Ruta de la Seda marítima, como se sabe por los relatos de viaje de Marco Polo
 
En aquel entonces, los mercaderes viajaban en camellos y agrupados en largas caravanas, para protegerse mutuamente de los asaltantes y de las duras condiciones climáticas y del relieve. A través de cordilleras, desiertos y estepas, no sólo transportaban seda hacia Europa, sino también jade, lapislázuli, lacas, pieles, especias y porcelana. Con ellos la pólvora, la brújula, el dominó y el papel. En sentido inverso, de los viajes con destino a China, Persia (hoy Irán, Irak, Turkmenistán y Uzbekistán) y Turquía regresaban con oro, plata, ámbar, marfil, alfombras, perfumes y vidrio. 
 
Las épocas de esplendor de la Ruta de la Seda transcurrieron durante la gloriosa dinastía china Tang, y el reinado de emperadores, como el Gengis Khan y Tamerlán. De ese entonces, provienen las maravillas arquitectónicas y culturales que hoy sorprenden a los viajeros de todo el mundo.
 
Ya en el siglo XVI, el uso comercial de la Ruta de la Seda comenzó a decaer, de la mano de los avances del comercio marítimo, más rápido y práctico. Sin embargo, se transformó en un sitio de difusión y desarrollo de culturas y religiones: budismo, islam y cristianismo, como antes lo había sido del confucianismo y el zoroastrismo.
 
Desde el siglo XIX, sin embargo, Europa la volvió a descubrir, ahora por intereses políticos y económicos. Fue, en 1877, cuando el geógrafo alemán Von Ritchofen acuñó el término “Ruta de la Seda” (Seidenstrasse) para denominarla. 
 
Hoy en día, de la mano de los viajes turísticos, la Ruta de la Seda ha vuelto a vivir con intensidad. Tú también puedes visitarla: volverás sorprendido y enriquecido de tanta belleza.