Marco Polo y otros viajeros
Si planeas un viaje a China, Turquía, Turkmenistán, Irán, Uzbekistán o Irak, por donde pasaba la Ruta de la Seda, conoce un poco más acerca de la historia de ese viaje y de sus protagonistas históricos.
La
Ruta de la Seda es un corredor terrestre de 9.000 km. de extensión que
atraviesa todo el continente asiático desde Estambul (Turquía)
hasta Xian, al este de
China. Entre el siglo II a. C. y el siglo XV, fue la principal ruta de tránsito comercial entre Asia y Europa. A mediados del siglo XIX, fue bautizada como
Ruta de la Seda, por el geógrafo y explorador alemán Von Ritchofen. Pero antes hubo
viajeros de Oriente y de Occidente que dejaron sus impresiones acerca de ella.
El más famoso de ellos es
Marco Polo, gracias a su Libro de las Maravillas o Los
viajes de Marco Polo, escrito en 1299. En él,
Marco Polo cuenta sus veinte años de
viajes por Asia, primero acompañando a su padre y su tío, comerciantes venecianos, y luego como consejero y emisario del Emperador mongol, Kublai Khan. A través del relato de sus
viajes a China, la
India y Asia Central, Oriente y la
Ruta de la Seda se hicieron conocidos para los europeos de entonces.
Poco antes que Polo, Guillermo de Rubruck, un monje franciscano, había sido enviado por el rey San Luis de Francia como embajador ante los tártaros. Rubruck partió de Constantinopla (hoy Estambul) y llegó por tierra hasta Kara Korum, capital del imperio mongol. Al volver, describió las costumbres locales y le transmitió al rey la respuesta del emperador tártaro: “No hay más que un Dios en el cielo y un monarca en la Tierra”. Con estas palabras el Khan le exigía al rey de Francia que se reconociera como su vasallo.
A comienzos del siglo XX, el arqueólogo francés
Paul Pelliot llegó por tren, vía Moscú, a Tashkent, capital de Uzbekistán, y desde allí emprendió su expedición por la Ruta de la Seda. Visitó las ciudades de Kashgar y Kucha y terminó su
viaje por China en Dunhuang.
Entre los viajeros orientales, dos monjes chinos están muy unidos a la historia de la
Ruta de la Seda. Fa-Hsien, en el siglo IV, viajó por
China e India en busca de escritos budistas. El relato de sus viajes es un libro titulado Noticias de los países. En el siglo VII, el monje budista Xuanzang viajó a Tashkent y Samarcanda, donde visitó templos y conoció comunidades budistas y siguió camino hacia la India. Volvió a Xian 15 años más tarde. Las leyendas acerca de su
viaje por la Ruta de la Seda inspiraron la novela Viaje al Oeste, del siglo XVI, un clásico chino comparable al Quijote de la Mancha.