Budismo en Ruta de la Seda
Además de comerciar seda y otros productos, el mapa de la
Ruta de la Seda fue el
vehículo para el desarrollo y la expansión del Budismo, religión originaria de la India.
Según los textos canónicos, Buda vivió en el norte de la India entre los siglos VI y V a.C. Nacido en una familia noble, a los 20 años abandonó la vida en palacio para lanzarse a viajar, predicando su doctrina. A su muerte, había en India tres comunidades budistas, pero recién en el siglo III a.C., bajo el reinado de Ashoka, el Budismo se expandió por toda India.
Desde el siglo II a.C. hasta el X de esta era, la
expansión del Budismo a través de la Ruta de la Seda no encontró límites, llegando a los actuales
Pakistán, Afganistán, Irán, Uzbekistán, China, Corea y Japón. La influencia de esta religión se puede apreciar hoy en día, gracias a la cantidad de documentos escritos y pictóricos hallados en varias
ciudades de la Ruta de la Seda.
En
China, el
Budismo ingresó primero por
Dunhuang, donde hoy pueden verse las
Grutas de Mogao, para seguir su camino hasta la antigua capital Luoyang y
otras ciudades. A comienzos de la dinastía Tang (618-907), el monje Xuanzang fue enviado a la India por el Imperio para encontrar los textos originales budistas. Dieciséis años más tarde, Xuanzang regresó con 600 manuscritos que fueron traducidos al chino y luego difundidos en otros reinos vecinos.
En el siglo X a.C., la
influencia del Budismo comenzó a decaer en
China, pero sobre todo en Asia Central. La
dinastía árabe Omeya, que impulsó el auge del Islam en esa región, pasó a controlar la mitad occidental de la
Ruta de la Seda y cortó el contacto con
China. En Asia Central, se eliminaron las imágenes y estatuas en honor a Buda, que siglos más tarde serían encontradas bajo tierra. Turcos y mongoles se convirtieron al Islam.
La expansión del
Budismo también influyó en la pintura y la escultura de la época.
Monasterios, murales y grutas atestiguan en la Ruta de la Seda los cambios introducidos por esta religión. En la actualidad, el
Budismo es una de las tres religiones oficiales en
China, junto al Taoísmo y el Confucianismo. La
India y el
Tíbet son sus otras sedes religiosas.
Así que, ya sabes: si quieres desandar el camino trazado por los monjes budistas en la Ruta de la Seda, sólo tienes que elegir un punto del mapa y conocer los monumentos de esta religión milenaria.